
Sabiendo lo que se avecinaba, el capitán general de Filipinas: Gonzalo Ronquillo pidió ayuda al rey Felipe II. Este respondió el auxilio enviando una flota de guerra desde el actual México (Nueva España) compuesto por 7 navíos con guerreros tlaxcaltecas y españoles mestizos de 2 generación. Quienes ya habían probado a ser aliados para combatir a los mexicas con la caída de Tenochtitlán en 1521. Sin embargo, los barcos samuráis habían llegado antes, saqueando las poblaciones y puertos filipinos.

Al arribar la zona los novohispanos dispararon sus cañones contra los barcos "wakos", pero estos repelieron la agresión con éxito gracias a su armamento portugués y se dispusieron a abordar los barcos americanos. Cuando la derrota parecía inminente los guerreros tlaxcaltecas salieron a pelear cuerpo a cuerpo contra los samuráis, realizando contra abordajes a los juncos japoneses tanto en el mar como en las costas. Dando batalla a los piratas y samuráis con gran valor y coraje.
Los "wakos" perdieron más de 200 hombres durante los primeros días de batalla, pero seguían sin rendirse ya que no querían renunciar a su preciado botín. Así que los españoles y tlaxcaltecas los persiguieron, desembarcaron en un recodo del río Cagayán y cavaron una trinchera en la orilla instalando los cañones. Bloqueando cualquier salida o escapatoria, fue así como vencieron a los samurais obligándolos a marcharse de Filipinas.
La victoria tlaxcalteca demostró la gran capacidad de los guerreros americanos para adaptarse y sobresalir en diferentes contextos geográficos y militares. Gracias a su especialización en el campo de batalla y el mejor armamento español, siendo pieza clave dentro del virreynato. La batalla de Cagayán dejó huella en la historia de Nueva España y aumentó los lazos entre Filipinas, México y España. Iniciando el mestizaje en Filipinas, aún visible en muchos aspectos como costumbres, religión, vocabulario, gastronomía.
Fuentes: Mexico - Wiki - Casa de Indias
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